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jueves, 18 de abril de 2013

ASPECTOS SANITARIOS EN MORILES DURANTE EL DIRECTORIO DE PRIMO DE RIVERA


Las ya tradicionales carencias sanitarias de Moriles, sus epidemias endémicas por la proximidad de charcas y zonas palúdicas[1] y su deficiente estructura urbanística caracterizada por la ausencia de alcantarillado y proliferación de letrinas y pozos ciegos habían marcado una situación de propensión a todo tipo de infecciones y todo ello unido a la carencia de lo más básico en asistencia sanitaria (médico, farmacia, veterinario, matrona).
A la llegada de la Dictadura, Moriles se encontraba en una situación sanitaria deplorable.  Las epidemias y enfermedades endémicas no cesaban de hacer estragos en la localidad durante estos años, dejando de manifiesto la precariedad de la sanidad en la población. En noviembre de 1921 se dieron nuevos casos de rabia por mordedura de perros hidrófobos; entre 1922 y 1923 hacen su aparición el tifus, la escarlatina y la difteria; en marzo de 1925 aparece un caso de viruela en la posada de la calle Alta[2] y dos meses más tarde la escuela debe cerrar por haberse declarado la epidemia[3] y en agosto del 27 es un guardia civil quien padece una enfermedad infecto-contagiosa en el cuartel.[4]
Afortunadamente no se hicieron esperar las Reformas del Directorio, constituido en septiembre de 1923, en un intento de acabar con las deficiencias higiénicas y sanitarias de la población rural y así, el día 11 del siguiente mes, recién constituido el primer Ayuntamiento de la Dictadura, se recibe una Circular del Gobierno Civil con las normas de higiene y sanidad que había que adoptar en la localidad: extinguir todos los focos de infección y obligar a los industriales y comerciantes a cumplir las normas higiénicas sobre productos alimenticios[5]. Más adelante, en los datos que la Diputación envía sobre la situación de la localidad, se hace constar la presencia en ella de enfermedades endémicas y enfermedades intestinales en general, así como ausencia de centros hospitalarios teniendo los enfermos que ser trasladados a la vecina Aguilar[6]. Poco después, el Delegado gubernativo del nuevo Partido, Unión Patriótica, en la toma de posesión del alcalde Juan López Fernández, pide la reorganización de las Juntas de Sanidad, Instrucción y Reformas Sociales[7].
A partir de entonces serán continuas las obras de arreglo, saneamiento, limpieza y desinfección de lugares como el cementerio, la fuente pública, el abrevadero, el pozo y el matadero municipal. En diciembre de 1923  se contrata un empleado (barrendero) para mantener limpios los alrededores de la Fuente pública y otros lugares del pueblo necesitados de limpieza[8]. En este sentido es importante la decisión de la Junta de Sanidad de emprender una activa y general campaña de saneamiento e higiene en toda la población y alrededores que se tradujo en la desecación de algunas charcas dentro del casco urbano por considerarlas focos de infección y en la desinfección del matadero municipal, fuente pública y sus alrededores[9]. Especial importancia tienen las obras de infraestructura urbanística que se acometerán a partir de entonces en todo el municipio de empedrado y arrecifado de calles y aceras y construcción de cunetas y caños de alcantarilla para el desagüe de aguas residuales. El presupuesto de 1924-1925 destina 9.000 pesetas (el 27 % del total) a estas Obras Públicas. Durante estos años las calles Tejar, Plaza de abastos, Horno, Pasaje, Gómez de la Serna, Fernández Jiménez, el Paseo, Alcalá Zamora, García de Leaniz y Camino del Cementerio, entre otras, estrenan empedrado, acerado o cunetas y alcantarillas, mejorando el aspecto y la situación higiénica del municipio. Por otro lado se construye la carretera de Moriles a Puente Genil y se terminan y amplían los caminos vecinales; igualmente se amplía la red eléctrica y se instala por primera vez el teléfono.
Pero la principal carencia local era de personal sanitario, siempre insuficiente cuando no inexistente. El puesto de veterinario e Inspector de higiene y sanidad pecuaria, de clara importancia para la sanidad local, lo venía desempeñando de forma interina el de Aguilar, pero como resultaba caro, a veces lo ejercía un vecino del pueblo. A raíz de la citada Circular del Gobierno Civil, en octubre de 1923 es separado de este cargo el vecino Pedro Rodríguez Bergillos “por no estar cualificado legalmente para ello”. Entre las obligaciones del veterinario de Aguilar estaban las de estar presente en las matanzas los lunes, miércoles y sábados[10], originando continuos problemas por la necesidad de los desplazamientos de éste, lo que aconsejó nombrar de nuevo un veterinario residente, cargo que asumió Manuel Luque Pérez en mayo de 1924[11]  y más tarde, José Carmona Luque quien fue desalojado de su consulta por la Junta Provincial de Sanidad por intrusismo profesional.[12] En julio sale a concurso la vacante de veterinario.[13]
En octubre de 1927, ocupaba ya la plaza de veterinario titular Andrés Olaegui Bascón, de la Rambla, quien dimitirá por motivos de salud dos meses más tarde. A finales de 1928 el Subdelegado de Veterinaria del Partido visita Moriles con instrucciones concretas del Gobernador Civil sobre este importante cargo para la sanidad local[14]. En marzo de 1929 es nombrado como titular don Rafael Mena Costi quien tuvo que ser  requerido a fijar su residencia en el municipio. Éste no cumplió el requerimiento y en junio del mismo año renunció al cargo, acto que fue tomado como “abandono del servicio” por lo que fue amonestado y sancionado[15]. En agosto se nombra un nuevo Veterinario interino, Francisco Galán Nadales, quien renuncia igualmente en enero de 1930 “por exceso de trabajo”. Le sustituye como interino Antonio Galán Pérez. En noviembre de 1930, teniendo en cuenta que el número de matanzas aumentaba considerablemente durante los meses de invierno, se nombra además un vigilante municipal durante esta época de matanzas.[16]
El médico titular y Presidente de la Junta Municipal de Sanidad don José Torrecilla había renunciado al cargo coincidiendo con la aparición de la epidemia de tifus en abril de 1923. Se convoca concurso público y es nombrado don Agapito Soberado Soberón, también médico residente en la localidad. Ambos se verán enfrascados en continuas disputas durante la época. En 1925 don Agapito presenta un proyecto de médicos titulares en el que se contemplaría la creación de una nueva plaza titular.[17] En octubre se crean las plazas titulares de matrona, farmacéutico, practicante y veterinario, saliendo todas ellas a concurso[18] pero hasta 1929 en que se vuelven a ofertar no se creará una asignación presupuestaria para ellas,[19] completándose así la plantilla de personal sanitario. En julio es nombrado médico titular don Tomás Sese Ferreira. La plaza de Farmacia la ocupaba desde 1916 don Fernando Casas Castillo hasta que en 1924  el farmacéutico fue destituido por deudas con hacienda[20]. A partir de junio del año siguiente la farmacia sale a la venta por fallecimiento del titular.[21] Esta plaza quedará cubierta de forma estable y definitiva a principios de 1929 por don Juan Fernández Martínez y la de matrona, el mes de julio, por doña María Jesús Granados Gálvez.
El agua para el consumo, origen de tantos problemas sanitarios, venía obteniéndose de los pozos y de la fuente pública así como de algunos manantiales cercanos al casco urbano, sin control alguno sobre posibles contaminaciones. La necesidad de la traída de aguas al municipio hace que en 1926 la Comisión Permanente piense en dirigirse al Banco de Crédito Local para financiar dicho proyecto.[22] En enero de 1928 se envían muestras del agua de consumo local para su análisis al Instituto Provincial de Higiene y en agoto de 1929, tras varias Circulares del Gobierno Civil sobre el tema, se plantea ya la necesidad de captación de aguas para el consumo doméstico y su canalización. Se encarga un proyecto de estudio de terrenos al ingeniero don Miguel Cabrera Castro quien se inclina por hacer prospecciones en los de los Calvillos y del Moril, propiedad de Francisco Reina Francés, pero se acuerda no hacer ningún contrato hasta ver clara la opinión del Ingeniero al respecto[23], por lo que la situación se va a ver paralizada y no se retomará hasta entrada la República. Otro proyecto relacionado con el agua para el consumo, iniciado poco después, fue el de la construcción de un nuevo lavadero público[24] frente a la fuente, el pozo y el abrevadero, configurando así un rincón entrañable en la memoria de los morileños hasta bien entradas las últimas décadas del siglo XX, la Plaza de la Fuente Vieja.
Por su valor testimonial, terminaré este esbozo relatando la denuncia del médico dimisionario, residente en la localidad, don José Torrecilla Garagarza quien, amparándose en el R. D. de la Presidencia del Directorio Militar del 29 de octubre de 1923 que facultaba a los mayores de edad a exponer quejas y reclamaciones municipales ante el Ayuntamiento, se enfrenta a la Junta de Sanidad y a su Presidente, don Agapito Soberado, denunciando la deficiente situación sanitaria y acusando a los responsables municipales de caciquismo y de jugar con la salud de los habitantes en su propio beneficio.[25] Cito textualmente algunos párrafos de su intervención en varias Sesiones:
           
          Empiezo por pedir se abra expediente contra el anterior alcalde Juan López Fernández, por su negligencia y falta de celo, con ocasión de las epidemias de escarlatina y fiebre tifoidea que han existido en este pueblo, la primera desde noviembre del año pasado y la segunda desde enero del presente año... con lo cual no sólo cometió el atropello que supone tal proceder, sino que jugó con la salud del pueblo ...; habiendo ocurrido hasta muertes de personas a causa de dichas enfermedades, las que quizás se hubieran evitado de haberse tomado a tiempo las medidas sanitarias que las leyes vigentes y la ciencia aconsejan.
         Felicito a este Ayuntamiento por el interés y acuerdos tomados por los Srs. Concejales que lo integran, creo que en la Sesión del 18 de octubre último, al tener conocimiento de la existencia en el pueblo de enfermos de difteria y les animo a que continúen velando por la salud del vecindario...
         ...la Junta Municipal de Sanidad, con no haberse vuelto a reunir en sesión desde el 19 de octubre pasado, dirigiendo principalmente mis censuras, por su negligencia y falta de celo, al Inspector Municipal de Sanidad, don Agapito Soberado Soberón, que no ha respondido (como es su deber por el cargo que ocupa) al estado de epidemia diftérica existente y pido que se reúna enseguida la Junta Municipal de Sanidad, así como la formación de expediente para depurar responsabilidades por lo que acabo de exponer.
      ...Que siendo Moriles un pueblo de 2.218 habitantes, necesita una farmacia y un veterinario (Art. 93 y 95 de Instrc. De Sanidad)... Que el veterinario de Aguilar sale caro y no es completo su servicio.
         Respecto al Bando del 15 de noviembre, presenta errores y está mal asesorado: es muy extremo y no conoce las condiciones del pueblo: sin alcantarillado, la Fuente y el lavadero público son escasos... Peligro de infección al arrojar las aguas fecales a letrinas y pozos ciegos por las fisuras y grietas tan abundantes en el terreno de Moriles.
        ... el estado de poca cultura que poseen sus habitantes. A parte de los señores maestros, el cura y los médicos, sólo hay dos personas que tengan alguna ilustración: El secretario Sr. Calles y el Juez Sr. Estrada. Lo que hace que se conviertan en mangoneadores y representantes de los políticos que el Directorio Militar barrió afortunadamente.
           
            En las sesiones del 24 de noviembre y 1 de diciembre siguiente, el señor Torrecilla fue privado del uso de la palabra por la Presidencia por reiterativo en sus argumentos y abundar en ataques personales. Lo anecdótico de estas intervenciones, al más puro estilo del Manifiesto Regeneracionista de Primo de Rivera, ponen en evidencia la realidad local y los deseos de algunos ciudadanos de que Moriles superase de una vez para siempre esas carencias que le venían marginando de los núcleos de población vecinos. De hecho, en noviembre de 1929, en un momento de cambios políticos que anunciaban el final de la Dictadura, Moriles solicita una Carta Municipal idéntica a la de Lucena conforme a la conveniencia municipal en armonía con las condiciones de la localidad y de sus habitantes.




[1] Véase el artículo de A. Carbonell T.F. Sobre la desecación de algunos focos palúdicos, publicado en El Defensor de Córdoba el 7 de noviembre de 1923, p. 1.
[2] AMM CMP Sesión del 7 de marzo de 1925
[3] Diario de Córdoba, 23 de mayo 1925, p. 1
[4] AMM CMP Sesión del 27 de agosto de 1927 
[5] AMM Libro de Plenos, 11 de octubre de 1923. En ella se transcribe telegrama de 8-10-23 del Subsecretario del Ministerio de Gobernación.
[6] AMM pleno del 25 de enero de 1924, Comunicación nº 24 de fecha 22-01-24 de la Diputación
[7] AMM Pleno del 31 de enero de 1924
[8] AMM pleno del 1 de diciembre de 1923
[9] AMM CMP sesiones del 7 de junio y 25 de octubre de 1924
[10] AMM pleno del 11 de octubre de 1923
[11] AMM CMP Sesión del 03 de mayo de 1924
[12] Diario de Córdoba, 25 de junio de 1924, p. 2; La Voz, 24 de junio de 1924, p. 9 y El Defensor de Córdoba, 24 de junio de 1924, p. 3
[13] El Defensor de Córdoba, 8 de julio de 1924, p. 2
[14] AMM CMP sesión del 29 de diciembre de 1928
[15] AMM CMP Sesiones del 07 de marzo y 06 y 27 de junio de 1929
[16] AMM CMP Sesión del 27 de noviembre de 1930
[17] AMM CMP Sesión del 26 de marzo de 1925
[18] AMM CMP Sesión de 3 de octubre de 1925
[19] AMM CMP sesión del 23 de mayo de 1929
[20] Diario de Córdoba, 12 de abril de 1924, p. 2
[21] La Voz, 6 de junio de 1925, p. 2 y días siguientes
[22] AMM CMP Sesión del 30 de mayo de 1926
[23] AMM CMP Sesión del 08 de agosto de 1929
[24] AMM CMP Sesión del 20 de marzo de 1930
[25] Véanse las sesiones del 8 y 17 de noviembre de 1923 en las que se transcriben las intervenciones del médico don José Torrecilla

lunes, 28 de enero de 2013

LA DICTADURA PRIMO DE RIVERA EN MORILES. 2. Aspectos culturales

2.1. LAS ESCUELAS DEL PATRONATO 
La maestra doña Dolores Pulido con las niñas de
la escuela de Moriles hacia 1925

        La política cultural de la localidad durante la época primorriverista giró en torno a la construcción de las nuevas escuelas del Patronato García de Leaníz cuyas gestiones habían comenzado, como ya hemos visto, en agosto de 1919 a propuesta del concejal Jiménez Heredia, dada la lamentable situación en que se encontraban los locales escuela. En junio de 1922, el consistorio presidido por Juan R. López Fernández había ratificado el acuerdo del Pleno del quince de ese mes sobre el R. D. del Ministerio de Instrucción Pública del tres de marzo del veintidós (publicado en la Gaceta del día cuatro), por el que se ofrecían locales-escuela adecuados a los Ayuntamientos que no los tuvieran, acordándose pedir 30.000 pesetas de subvención y el Ayuntamiento aportaría igual cantidad para la construcción de dos escuelas unitarias. Más tarde, en noviembre, se decidió dirigirse a la Junta Provincial de Beneficencia, administradora del Patronato creado por don José Gregorio García de Leaniz, pidiendo que cediera al municipio el sobrante del terreno en que estuvieron edificadas las antiguas escuelas del Patronato, a fin de construir el grupo escolar que el municipio tenía en proyecto.

        Estas gestiones entre Municipio, Junta Provincial y Ministerio van a obtener su fruto en la Real Orden del Ministerio de Instrucción Pública de 10 de julio de 1924 (Gaceta de Madrid del veintitrés) cuya importancia es enorme para entender todo el proceso del Patronato ya que en su parte expositiva hace un detallado informe de todas sus vicisitudes desde su fundación en 1884 hasta la fecha. Por ese informe sabemos que las primitivas escuelas habían sido construidas pero que no llegaron ni a ser utilizadas y que habían quedado reducidas, por falta de mantenimiento y dilapidación de los fondos del Patronato, a unas paredes derruidas.

        Dos años más tarde, en 1926, el Municipio, en contestación a la parte dispositiva de dicha Real Orden, acuerda ofrecer al Patronato de las Escuelas Nacionales y de García de Leaniz de Moriles (reconstituido por disposición de la misma) la garantía pedida en ella y entregar 1.000 pesetas anuales a la Obra hasta la total devolución del capital adeudado; igualmente se compromete a hacerse cargo de las reparaciones de los edificios que se construyan. La Junta de Beneficencia, por su parte, ordena la subasta de las fincas propiedad del Patronato necesarias para la construcción de las escuelas, que fue celebrada en Moriles el 31 de marzo de ese año.

        En abril de 1927 las obras no habían comenzado aún y parece ser que estaban a falta de “ultimar algunos detalles pendientes”. Pero a finales de ese año la Junta Provincial de Beneficencia remite a la Dirección General de Primera Enseñanza copia del acta de la subasta de obras para la construcción de las Escuelas; las obras iban a comenzar por fin, siendo el contratista constructor Pedro Cantos y el autor del proyecto el arquitecto don Rafael de la Hoz con un presupuesto de obras de 72.705 pesetas, aunque más tarde se ampliaría en 10.463,26 pesetas más. Otra Real Orden del Ministerio de Instrucción Pública de 28 de enero de 1928 ordena, en cumplimiento de lo establecido en la de 10 de julio del 24, que la cantidad de 79.000 pesetas, sobrantes de deducir el importe del presupuesto del proyecto de obras del de la venta en subasta de los bienes del Patronato, fuese invertida en títulos de Deuda Pública. La Orden establecía que los intereses de dicha cantidad serían destinados a ayudas a escolares necesitados.

Diario La Voz, 12 de octubre 1929
        Durante el año de 1928 son frecuentes las referencias a las certificaciones de obra remitidas por la Junta a la Dirección General de Primera Enseñanza, lo que nos hace suponer que el edificio estaba ya en plena construcción. En diciembre, el Alcalde, el Secretario y el Presidente del Patronato de las Escuelas Nacionales de García de Leaniz viajan a Córdoba “para cumplimentar al Gobernador Civil”, suponemos que en relación con la finalización de las obras. A pesar de todo no hemos encontrado datos relativos a la fecha de inauguración oficial del nuevo edificio, aunque a juzgar por algunas fotos de la época y al artículo publicado en La Voz con motivo de la feria y de la celebración de la Fiesta del Libro en octubre de 1929, en el que consta que los actos se celebran en el nuevo edificio que albergaba ya tanto a las escuelas como al Ayuntamiento , la inauguración debió de ser entre finales de 1928 y principios del 29, es decir, entre el cambio de la Corporación de Juan López a la de Luis Alcalá. Purificación Espejo Calatrava afirma que “se tuvo que esperar a diciembre del 29 para que se verificara la liquidación final de las obras ya que entonces el arquitecto concluye su trabajo y envía al Presidente del Patronato un escrito donde afirma que se han hecho las correcciones oportunas” , pero estos datos se refieren sólo a la recepción definitiva de las obras y no al hecho de su inauguración y puesta en servicio.

2.2   OTROS ASPECTOS CULTURALES

        En estos años hubo varios maestros y maestras que calaron hondamente tanto en la población infantil como entre los mayores: don Francisco Cosano Luque comienza a ejercer en Moriles el año 1920 y, tras ser sustituido en octubre de 1924 por enfermedad, se reincorpora en noviembre de 1926; doña Juana Villalba Serrano fue sustituida en 1921 por doña Remedios Ruiz Jorge (trasladada en noviembre de 1922 a Guarromán); Dos años de interindad de Rafaela Serrano, trasladada a Montoro, y en 1924 se incorpora doña María Dolores Pulido. Don Enrique Millán llega a la escuela de niños en 1927 y va a desempeñar un papel importante en el desarrollo y propaganda de los valores religiosos y patrióticos del Directorio hasta el verano de 1929.

        La feria, la Fiesta del Árbol y los repartos de premios y diplomas a los escolares, supusieron una importante inversión en los presupuestos municipales. El año 1927, gracias a los poetas e intelectuales de la llamada Generación del 27, supuso una revalorización de la obra del poeta cordobés don Luis de Góngora y Argote con motivo del III Centenario de su muerte. El Ayuntamiento adquiere cinco ejemplares de la obra “Versos de Góngora” que la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba había publicado con tal motivo.

        Dos importantes adquisiciones del ayuntamiento en esta época fueron la prestigiosa Enciclopedia Espasa-Calpe y nuevos instrumentos para la banda municipal de música.

sábado, 15 de diciembre de 2012

ASPECTOS DE LA DICTADURA EN MORILES. 1. Vida social

MONTILLA.- Calle Melgar, efectos del seísmo del día
5 de junio de 1930, también acusado en Moriles.
        Al producirse el pronunciamiento del Capitán General Miguel Primo de Rivera, Moriles era ya una población de 3.224 habitantes que luchaban por su progreso económico tras once difíciles años de experiencia municipal. La mayor parte de ellos son braceros, jornaleros que sólo disponen de sus brazos para subsistir con un jornal de 3,50 pesetas en época de labores agrícolas o de cosecha. Por otro lado, parece ser que una clase media consigue a lo largo de estos años un nivel económico más alto acentuando aún más la diferencia social de clases; son los comerciantes, industriales y propietarios que a finales de la década de los 20 tienen un poder adquisitivo suficiente como para mantener un número tan elevado de matanzas que el Ayuntamiento decide nombrar un vigilante especial para esos meses del año. Pero la lucha por la riqueza también es propicia a la picaresca y en el comercio comienzan a notarse casos de fraudes en el arbitrio de pesas y medidas , práctica, por otra parte, muy común en otros Ayuntamientos de la época. La agricultura necesitaba de créditos a falta de una política agraria por parte del gobierno de la Dictadura que mantuvo las mismas estructuras agrarias del Antiguo Régimen. En Moriles, para facilitar el acceso de los agricultores a la concesión de préstamos, se crea en estos años el Pósito Agrícola Local que surgió en 1924 por órdenes verbales del Gobernador al Alcalde. Se constituiría por suscripción pública, contribuyendo el Ayuntamiento con 2.000 pesetas.
        Por su parte, las arcas municipales seguían menguando y el Consistorio encontraba ya verdaderas dificultades para gestionar su escaso presupuesto hasta tal punto que decidió, por economía municipal, no liquidar la paga extra a los funcionarios o dejar vacante alguna plaza en la administración local o de personal sanitario. Por eso, intentando dotar al Consistorio de medios recaudatorios más amplios, se decide también solicitar de la autoridad que faculte al Ayuntamiento a imponer los tributos "conforme a la conveniencia municipal en armonía con las condiciones de la localidad y de sus habitantes, dadas las dificultades con que se tropieza en la confección de los presupuestos." Poco después esta aspiración se concreta en solicitar una Carta Municipal idéntica a la de Lucena para la exacción de tributos municipales, según Real Decreto de 14 de febrero de 1925.
        A pesar de los graves problemas económicos, no se conocen durante estos años disturbios de tipo social en la localidad y la vida municipal seguía el ritmo marcado por la Dictadura. El Ayuntamiento de Moriles se prodiga en actos de adhesión a todos los órganos administrativos y políticos del nuevo régimen como la figura del Delegado gubernativo del Partido Judicial, el Somatén español, la Agrupación obligatoria de los pueblos del Partido, o el Comité de Unión Patriótica. El 20 de agosto de 1927 una comisión municipal se desplaza al vecino pueblo de Monturque para asistir a una conferencia del propagandista y miembro de la Unión Patriótica Juan Ramón Mora Torres que supuso un gasto de 25 pesetas; Igualmente la fiesta del árbol se celebraba con esplendor cada año en la localidad, con actuación de la banda municipal de música y un presupuesto de unas 300 pesetas . En un intento de favorecer la industria y el comercio locales, el Ayuntamiento se suscribe al Servicio de Información Comercial establecido por el Gobierno. El capítulo de homenajes a personajes del Régimen suponía también un elevado gasto a las ya mermadas arcas municipales. La celebración de la hazaña del Plus Ultra supuso 125,50 pesetas ; colaborar con el monumento al Excmo. Señor don Miguel Primo de Rivera, 50 pesetas ; tampoco faltaron las adhesiones al homenaje al Ministro de la Gobernación, el general Severiano Martínez Anido, o a la insignia de la Gran Cruz de Isabel la Católica impuesta al Comisario de la Exposición Iberoamericana don José Cruz Conde.
        Personajes también de interés en esta época de Moriles van a ser los Condes de Colomera, dueños de la finca y lagar de Santa Magdalena. El título fue concedido por Alfonso XIII a favor de doña Cecilia Burgos y Álvarez de Sotomayor, descendiente del II Conde de Colomera y casada con don Francisco Muñoz-Cobo y Serrano , por rehabilitación del antiguo, vacante desde 1841. Los nuevos condes celebran el acontecimiento en su lagar con una fiesta en la que participaron autoridades, miembros de la burguesía local y cuantos morilenses quisieron asistir.
        La fábrica de la luz que abastecía el alumbrado público, era propiedad de la Sociedad José María Toro González, con residencia en Aguilar, que en 1924 la traspasa por contrato a Miguel Marín de la Barrera. Al finalizar éste en marzo de 1926, la distribución es adquirida definitivamente en diciembre por Hidroeléctricas del Genil. En 1929 se realiza un proyecto de ampliación del alumbrado público, del que lo único que sabemos es que la Compañía dificulta su puesta en marcha. La ya concedida primera Central telefónica se inaugura a finales de 1927 , costando 305 pesetas la instalación del locutorio público y el primer recibo de teléfonos del Ayuntamiento, que también se sumó al progreso, que comprendía los siete primeros meses de 1928, ascendió a 144 pesetas. La administración municipal también entró en la época moderna con la adquisición de la primera máquina de escribir, una Royal, que haría las delicias del Secretario, señor Castillo Pérez y la compra de nuevo mobiliario para el Ayuntamiento seguramente coincidiendo con la inauguración del nuevo edificio de las escuelas del Patronato donde se trasladó definitivamente el Ayuntamiento y de cuyo acontecimiento no hemos encontrado información ni en las actas ni en la prensa de la época.
        La religiosidad popular giraba en torno a las fiestas del Rosario, san José, el Corazón de Jesús y la Semana Santa. La Hermandad de san José, presidida por su Hermano Mayor Mariano Roldán Casani, se encargaba de hacer que el día del santo resultase un completísimo día de fiesta local en que se mezclaba religión y patriotismo; la imagen del Patriarca desfilaba en procesión junto a la de la Patrona de Moriles la Virgen del Rosario, cuya hermandad estaba presidida por Antonio Cuenca Agraz, con la participación de la banda municipal y los niños de las escuelas nacionales. Igualmente el día de la Virgen del Rosario la imagen de san José acompañaba a la de la Patrona. La imagen del Corazón de Jesús que se procesionaba en su día, era propiedad de los hermanos Molina Jerez quienes costeaban también la solemne función religiosa oficiada por el cura párroco don Tomás del Rosal. En cuanto a la Semana Santa hay que hacer notar la constitución de la hermandad de Nuestro Padre Jesús que nació el 24 de junio de 1928 siendo su primer Hermano Mayor Agustín Martos Fernández.
        En 1929 se va a producir el relevo del párroco don Tomás del Rosal Lucena que había estado al frente de la parroquia desde febrero de 1913 y que pasará a cubrir la vacante de Cerro Muriano ; para sustituirle llega a Moriles un nuevo y carismático sacerdote, don Juan Elías Medina, ex coadjutor de la parroquia de Pedro abad . Su nombramiento fue efectivo a partir del 3 de mayo aunque el acto oficial de posesión se celebró durante la misa del día de la Virgen del Rosario, el siete de octubre. Don Juan Elías se ganó el respeto y el aprecio de los morilenses gracias a su celo apostólico y su preocupación por las necesidades de los obreros y de los más desfavorecidos; sólo quiero recordar su actuación durante el terremoto que tantos daños produjo en la ciudad de Montilla y en menor medida en Aguilar el cinco de junio de 1930: La Corresponsal en Moriles del Diario Católico El Defensor, Francisca de Paula Contreras, describe el pánico de la gente en esa noche al sentir el intenso temblor "acompañado de un espantoso ruido". Nadie durmió aquella noche esperando una réplica del seísmo y la gente se lanzó asustada a la calle. Francisca de Paula narra cómo el párroco, don Juan Elías "abrió las puertas de la parroquia y enseguida se llenó ésta de personas." En 1931, cuando la crisis de trabajo se había cebado con la clase obrera, don Juan trata de llevar ayuda económica a los obreros en paro y organiza en su beneficio funciones teatrales protagonizadas por jóvenes de la localidad. A pesar de todo, este hombre bueno fue incomprensiblemente asesinado en Castro del Río durante la guerra civil.

El origen de Moriles en el recuerdo de Paula Contreras

En julio de 1984 (tenía entonces 73 años), Paula Contreras, accediendo a una petición mía, plasmaba sus primeros recuerdos sobre Moriles en una densa y amplia carta que, por su contenido, creo debo poner al alcance de todos los seguidores de este blog. La divido en cinco páginas según su contenido.